Comenzamos a atravesar el parque. El día comenzaba a alumbrarse y calentarse.
-Ya deja de preocuparte-dijo con una voz más alegre-viniendo con migo no te dirán nada
Creo que no entendía que el venir con ella era lo que me ponía en riesgo. Al llegar al otro lado del parque, antes de cruzar para llegar a su casa, pude ver todos los policías que escoltaban la casa del alcalde, lo peor es que ellos también pudieron verme a mí, y eso hizo que me pusiera más nervioso. Los tres que había me miraron con desconfianza, de inmediato se acercaron. Dos la tomaron del brazo, por ambos lados, y la escoltaron hasta la puerta, mientras el otro me detuvo bruscamente, y me empujó.
-¿Qué diab…-comencé a decir, pero me interrumpió de inmediato.
-Más vale que no digas nada, Uriel, no te acerques a ella.
-Pero yo n…-trataba de explicarle
-No tengo interés en oírte decir tonterías. Está fuera de tu alcance. No te acerques a ella, y que no te pase por la mente hacerle daño, te retumban en la cárcel de por vida: ¡Es la hija del alcalde!, y tu un simple vago.
No soportaba que me llamaran de una manera tan distinta a mí, bueno tal vez no era tan distinto, pero me chocaba que me lo digieran. Le tenía que repelar, aunque me detuvieran otra vez. No podía permitir que…
-Oficial-dijo una voz gruesa-déjelo, mejor que le dé la mochila de mi hija-¡¡¡ERA EL ALCALDE!!!, el oficial me arrebató la mochila y se la llevó al alcalde, el cual se dirigió a mi-Uriel, ven acá.
Me acerque temeroso.
-Mi hija acaba de informarme de lo sucedido, es muy caballeroso de tu parte traer su cosas-Ivi estaba al lado de su padre, sonriendo tímidamente, seguía con la vista hacia abajo-Gracias por ser amable con mi hija el primer día de clases.
Yo no sabía que decirle, porque creo que ella no le dijo todo, debió omitir la parte en la que ella cargó mis cosas por mi mal humor.
-N…no es nada. Así me…educó mi madre… ¿Uh?
-¿Tu madre?- dijo sorprendido
-Si…Mi padre no vive con nosotros-el alcalde se quedó pensando un rato
-Tal vez sería buena idea que tú y tu madre nos acompañaran hoy a comer ¿Qué te parece?
-…me encantaría Señor, pero debo ir a trabajar
-¿Trabajar?, vaya tu no dejas de sorprenderme-sonreí
-Es que ayudo a mi mamá con los gastos de la casa, en realidad no la dejo trabajar, ya trabajó mucho mientras yo era un niño…ahora es mi turno.
-Bueno entonces no te interrumpo mas, ya será otro día, avísale a tu madre
Asentí, me despedí de ambos con un movimiento de cabeza y me di la vuelta y vi de reojo al oficial, diciéndole “y yo gano”, y el me decía con su ojos “te voy a vigilar”. Cuando llegué a mi casa mi mama me estaba esperando con la comida. Ahí le expliqué todo el royo del alcalde y su hija, omitiendo, claro, lo de la apuesta con mis amigos. Al terminar, me levanté y salí corriendo al trabajo. Eran como las 5:00. Yo trabajaba en un taller ayudando en lo que fuera necesario. En realidad no recuerdo cuanto me pagaban, pero era más que suficiente para los gastos de la casa y extras. Terminé como 8:30, me pagaron y me fui con mis amigos como habíamos acordado.
Llegué unos cinco minutos antes de las nueve. Comencé a meditar por primera vez lo que había pasado. Las autoridades jamás me habían tratado bien, siempre me juzgaban precipitadamente por el rostro de “delincuente” que tenía (que al parecer saque de mi padre). Pero en realidad, mi madre se había esforzado mucho para inculcarme valores, y lo logró, pero el trato de la gente hacia mi hizo que todo mi “yo” se fuera endureciendo, por eso tenía un carácter tan frio. Pero el alcalde había sido amable con migo, no se había precipitado a juzgarme. “Tal vez pase algo bueno” pensé pero no sabía que todo en mi vida sería diferente…
-¡wow! ¡Uriel!-gritó marco cuando iban llegando.
-¡Llegaste temprano!-dijo Isaac riéndose-¡Va a llover!
Esos dos eran mis amigos. Los tres dependíamos unos de otros. Marco era prácticamente un mujeriego, todo el tiempo lo veíamos con una persona diferente, creo que jamás me aprendí un nombre, excepto algunos, como Tisbe, que duró un poco más. El solía hablar de aviones, eran su sueño, lástima que lo hayan llevado a una catástrofe… Isaac era casi lo contrario, era muy romántico y le costaba mucho separarse o enamorarse de alguien, estaba súper clavado con Jessy, la quería mucho: la procuraba, la atendía, le llevaba serenata (que muchas veces tuve que ir con él), y le daba un resto de detalles. Él soñaba con futbol, esa era su pasión; también adoraba su patineta “sagrada”, y todo lo que tuviera ruedas: Patines, motos, autos…creo que tenía una obsesión con los círculos. Jamás nos habíamos separado desde que íbamos en la primaria. Ya confiábamos unos en otros, o con más facilidad.
Platicamos un rato, no recuerdo de qué, pero fue un tiempo largo, debimos estar hablando de ese día, de los trabajos que teníamos. Seguro tocamos el tema de las patinetas y los aviones, creo que hablaron mucho tiempo de sus novias, porque recuerdo que comenzaba a aburrirme; hasta que mencionaron a Ivi. Les platique del alcalde más que de ella, en realidad hacia todo eso por una apuesta, ella no resaltaba mucho para mí.
Ya eran las diez de la noche, pero teníamos algo de hambre, y aun era temprano. Fuimos a comer algo, y, con lo que hablaban los dos, con lo tragones que éramos y lo lento que comíamos, nos dieron las once y media. Después nos fuimos a casa cada quien. Al llegar, me sentía muy cansado, me tumbe en la cama y cerré los ojos. Nos esperaba un gran día, un extraño y largo día. Todo estaba a punto de cambiar, de eso no había duda.
Bip-bip, Bip-bip, sonó mi alarma. Mi mamá debió ponerla tan temprano. Me levanté de mala gana, seguía dormido y tenía los ojos pegados. Aun traía la ropa del día anterior. Como pude me metí a bañar. Desperté por completo y bajé corriendo las escaleras.
-Buenos días ma’-dije mientras me acercaba a darle un beso en la mejilla.
-Buenos días Uriel- dijo sonriendo-esta vez no te vas sin desayunar
-Supongo que por eso hiciste que me levantara tan temprano
Sonrió, almorzamos juntos. Ella era prácticamente toda mi vida, era a la única persona que recordaba con cariño. Mi padre nos había abandonado, desde antes de que naciera. Lo odiaba con todas mis fuerzas, había hecho que la vida de mamá fuera muy complicada y no lo podía soportar, el rencor hacia él había echado a perder mi carácter, y ahora parecía que odiaba a toda la humanidad.
Terminé de comer, me despedí y salí. Era algo temprano para mí, y por lo mismo mis cuates no se unieron con migo en el camino. Cuando llegué, lo primero que vi fue a Ivi, estaba volteada de espaldas a mí, hablaba con tres chavas: una era una prima (Denis), otra era hija de una amiga de mi mamá (Adriana) y la otra era de esas que se creen el centro del planeta (Brenda), me caía mal. Parecía que se conocían de hacía años, hablaban todas sonriendo. Supongo que tenía que ir a hablarle a Ivi antes de entrar a clases, para que creyera que tenía interés en ella; pero con esas tres ahí sería más difícil hablar para mí.
Miré a todos lados y me decidí. Comencé a caminar, entre más cerca estaba, mas me daba cuenta de que todo parecía distinto, como si hubieran pasado semanas y yo me las hubiera perdido toditas: Ivi
No hay comentarios:
Publicar un comentario